5G: el estándar que cambiará el mundo 3

La industria de los operadores y proveedores se enfrenta en los próximos años el reto de desarrollar la siguiente generación de telecomunicaciones móviles, que sucederá al actual 4G, que se encuentra en pleno despliegue de clientes y utilización. La llegada del nuevo estándar impactará de forma importante en todo el sector, transformándolo para siempre. Entre los principales cambios que introducirá se encuentran los siguientes:


Evolución, no revolución

Quizá el mayor cambio respecto al pasado. Al 5G se va a llegar poco a poco, al contrario que la transición de 3G a 4G, que fue un cambio radical, porque, en realidad, el estándar estará basado en los mismos principios que el 4G pero corregidos y aumentados, de forma que la evolución será lineal, más como una recta ascendente que como una escalera. Si una de las ventajas del 4G es el uso de muchas frecuencias a la vez, lo que se denomina carrier aggregation (que es como usar varios carriles de autopista a la vez para transportar la mercancía, de forma que se puede transportar más cantidad y más rápido) el 5G ampliará esa capacidad, permitiendo usar cantidades ilimitadas de frecuencias en la misma conexión, porque se van a usar bandas de frecuencias muy altas que ahora tienen poco uso, por lo que habrá mucho espectro libre.

Igualmente, se van a usar antenas múltiples de transmisión y recepción, lo que se denomina MIMO -tanto en la red como en los terminales- de forma que si ahora ya hay redes que funcionan 4×4 (cuatro antenas para transmitir y cuatro para recibir), se intensificará este camino hasta llegar a 64×64, 128×128 o más. Pero todo esto se va a ir implantando también en las evoluciones futuras del 4G, por lo que, en realidad, los estadios finales del 4G se van a parecer mucho al 5G.

Velocidad

Es la gran diferencia que van a percibir los usuarios. Si con el 4G ahora se alcanzan velocidades medias de 100 o 200 megabits por segundo en las redes más avanzadas, y se espera llegar -ya se ha logrado en pruebas de laboratorio- a un gigabit por segundo, con el 5G la expectativa es llegar a 5 gigabits e incluso a 10 gigabits, muy por encima, incluso, de lo que ahora ofrecen las mejores redes fijas de fibra óptica.

Video

Esa velocidad hará que la tecnología 5G sea apta para transmitir señales de video en aplicaciones comerciales, incluso en el caso de que la calidad del vídeo vaya in crescendo, como es lógico esperar, en función de su evolución actual hacia mayor definición, ya que a la señal de TV en HD ya le está sucediendo el 4K, que multiplica por cuatro la definición y, por tanto, la cantidad de información que hay que transmitir. El problema para las redes y los operadores no será de velocidad, sino de capacidad -poder dar un servicio masivo de video 4K o calidades superiores a muchos clientes a la vez-, por lo que previsiblemente seguirá siendo una solución para las zonas menos pobladas en las que sea demasiado caro desplegar redes de fibra fija hasta el hogar.

Velocidad de respuesta

Será otro cambio fundamental. El ping, la latencia o la velocidad de respuesta deberá ser mucho más bajo que los sistemas actuales. No para todas las aplicaciones, es cierto, pero sí en algunas en las que la capacidad de respuesta sí sea crítica. Entre ellas, las más obvias se presentan para el telecontrol industrial, o aplicaciones de telemedicina, en la que se realicen operaciones quirúrgicas a distancia. Otra aplicación obvia es el tráfico terrestre para la monitorización de coches conectados entre sí o entre el coche y la infraestructura. En este caso, la diferencia entre 40 milisegundos y 2 milisegundos puede ser la diferencia entre vivir y morir, es decir, tener un accidente o frenar a tiempo. Redes híbridas con los clientes

Sin embargo, para lograr reducir ese tiempo de respuesta, las redes de radio pueden hacer una parte del trabajo pero no todo. Si una aplicación reside en un servidor en Silicon Valley, por muy rápida que trabaje la parte de radio de la red, habrá unos milisegundos entre que un usuario de Sevilla envía la señal a Madrid, está sale a Internet, llega a San Francisco y vuelve, y ahí la radio, por mucho que mejore, no puede hacer casi nada. Así que para las aplicaciones en las que la velocidad sea crítica, como en el tráfico terrestre, habrá que acercar físicamente el servidor a la red para que la distancia no suponga un cuello de botella.

Eso significa, en realidad, cargar la aplicación del cliente en la propia estación base de radio. O lo que es igual, una transformación radical de la red, en la que será el cliente empresarial o público -el ayuntamiento, por ejemplo- el que injerte sus aplicaciones en la red del operador. Y eso tendrá otra consecuencia: la capacidad de fidelización del operador hacia estos clientes crecerá exponencialmente, porque no se podrá cambiar de operador fácilmente. Los matrimonios operador-cliente, serán a largo plazo.

‘Infraestructuración’ y redes de antenas móviles

Para atender el aumento del tráfico de datos, habrá que hacer más densa la red de antenas, desplegando, junto a las actuales macro cells (las actuales antenas en las azoteas), decenas de miles de small cells, mucho más pequeñas y de menor cobertura. Pero no tendrá mucho sentido que en España, por ejemplo, Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo desplieguen, cada uno, decenas de miles de nuevas redes propias. Lo más lógico será que los operadores colaboren más entre sí, compartiendo redes, o que aumente el papel de operadores neutros de infraestructuras -lo que se conoce como “infraestructuración” de la red- como Cellnex. ESIM y objetos conectados

La llegada del 5G coincidirá con la eclosión de dos vectores de desarrollo que cambiarán aún más la industria: la eSIMy la masificación del Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT en inglés). La eSIMsupone la desaparición física de la tarjeta chip que se introduce en cada móvil. El nuevo chip vendrá instalado de fábrica en los dispositivos y se activará de forma remota por el operador.


Esa evolución es esencial para la otra revolución: el Internet de las Cosas, que es dotar de conectividad a todos los objetos de uso cotidiano, desde neveras, contadores de agua o tostadoras a cubos de basura o papeleras. La eSIM amenaza con oscurecer el papel de los operadores, que podrían encontrarse con otros actores que reintermediaran la industria -como los grandes fabricantes de móviles, que podrían vender el tráfico y el terminal en ‘packs’ conjuntos- y desde luego afectará, para mal, a las tiendas.

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El estancamiento de las tecnologías de carga móviles 157

Al día de hoy los smartphones se han vuelto una pieza fundamental de la vida de los individuos, y la penetración e impacto que éstos tienen sigue en crecimiento. No son sólo la principal herramienta de comunicación, sino también para consumir contenido como música en streaming, video en alta definición, aplicaciones demandantes como juegos con gráficos 3D, e incluso Realidad Virtual. A esto debemos sumar que las pantallas de los smartphones cada vez son más grandes y de mayor resolución, además de contar en algunos casos con bocinas estéreo más potentes.


Todas estas funciones vienen a un costo energético muy alto, que la industria en general ha tenido problemas por resolver de forma efectiva. Parece increíble que en 2017 los dispositivos de gama alta aún sufran por la autonomía de la batería, que en algunos casos no logre cumplir con un día completo de uso. A la par de esto, las velocidades de carga son cruciales para que un dispositivo cumpla con las necesidades de los estilos de vida modernos, y es aquí donde la industria en general ha mostrado poco avance.

Una gran parte de los smartphones insignia de gama alta que llegan a nuestro mercado usan procesadores fabricados por Qualcomm, que desde hace cuatro años introdujo la tecnología Quick Charge, con la intención de convertirse en el estándar entre los dispositivos Android que usan sus procesadores. Desafortunadamente esto no ha sido tan exitoso, porque el nivel y el tiempo de adopción entre los fabricantes han variado drásticamente.

Para ponerlo en perspectiva, para junio de 2017, ya había más de 130 dispositivos que usaban alguna versión de este estándar de carga rápida, y Qualcomm ya estaba introduciendo Quick Charge 4+, el estándar de carga rápida para los dispositivos con procesador Snapdragon 835, con la promesa de cargar 15% más rápido que su antecesor (la versión 4.0, que fue introducida en 2016), y de brindar un 30% más de eficiencia energética. Pero cuando el consumidor sale a buscar un smartphone que use esta tecnología se llevará la sorpresa de que con la excepción del ZTE nubia Z17, casi ningún dispositivo permite la última generación de carga rápida de Qualcomm.

 

Dispositivos insignia de 2017 que usan procesadores compatibles con Quick Charge 4+, aún están  usando estándares viejos: el Sony Xperia XZ Premium usa Quick Charge 3.0, así como los LG V30, LG G6, y el HTC U11. Todos éstos son considerados tope de gama de 2017 e implementan tecnología de carga del año pasado. Por su lado, los dispositivos estrella de Samsung, los Galaxy S8, Galaxy S8+, y Galaxy Note 8 todavía usan el estándar Quick Charge 2.0, tecnología del año 2015, a pesar de usar procesadores Snapdragon 835, considerados como los más modernos de Qualcomm.

Este problema se crea debido a que todos estos fabricantes dependen de un tercero –o sea Qualcomm– para que desarrolle tecnologías que puedan usar con todos los estándares de seguridad necesarios, y el número de factores a sortear entre la cadena de manufactura y la optimización de hardware y software, e incluso accesorios, hace que su implementación se estanque entre la media de la industria.

Otro de los actores relevantes en la industria es Apple, que desarrolla sus propios procesadores con la intención de optimizar los recursos de la batería desde nivel hardware. Sin embargo, una de las mayores quejas de los usuarios de iPhone es la duración de sus baterías. Esto se debe a factores básicos, empezando por el tamaño de la batería: mientras la media de la industria entre los smartphone premium es contar con una batería con 3,000mAh de capacidad, el iPhone 8 –presentado en septiembre de 2017, y que usa su nuevo procesador, el A11 Bionic– cuenta con una batería de apenas 1,821mAh, siendo incluso de menor capacidad que su predecesor. El iPhone 8 Plus tiene 2,675mAh, también por debajo de la media de la industria. El iPhone X promete contar con un par de horas más de uso que el iPhone 7, pero Apple no ha revelado números concretos, y tiene la desventaja energética de contar con una pantalla 23% más grande, y una resolución casi tres veces la del iPhone 7.

El otro problema de los dispositivos de Apple es que aún hacen uso de la tecnología de carga Lighting, introducida desde 2012. Si bien los dispositivos Android de gama alta ya adaptaron el estándar USB-C –incluso sin usarlo con su potencial completo– los nuevos iPhone usan tecnología con más de 5 años de antigüedad. Para aliviar esto, tanto el iPhone 8, como el iPhone 8 Plus, y el iPhone X, implementan por primera vez carga rápida, que promete llenar la batería de los dispositivos al 50% en sólo 30 minutos, sin embargo, esto no se puede hacer con el cable Lighting que vienen incluido en la caja, sino que es necesario comprar un cable adaptador USB-C y un cargador extra, cuyo costo total comienza en $75 USD, y se incrementa dependiendo del modelo.

Por el otro lado, Huawei ha resuelto el problema de autonomía y velocidad de carga de una forma sencilla y accesible para el usuario. Ya que sus dispositivos insignia –o sea la serie P y Mate– usan procesadores Kirin, diseñados y fabricados por Huawei, por lo que el nivel de optimización de recursos sucede a nivel software y hardware, permitiendo el desarrollo de la tecnología patentada SugerCharge. Esta tecnología, permite a sus dispositivos cargar en tan sólo 30 minutos la batería necesaria para un día más de uso en el caso del HUAWEI P10 Plus (con una capacidad de 3,750mAh), y para un día y medio en el HUAWEI Mate 9 (con una batería de 4,000mAh). Ambos equipos usan el estándar USB-C con tecnología SuperCharge, que mediante la comunicación en tiempo real entre el cargador incluido con el dispositivo, logran altas velocidades de transferencia de energía pasando por estándares de seguridad de 8 capas de protección, que además mantienen al dispositivo con a una temperatura de 5 °C por debajo del promedio de la industria.

No todos los actores de la industria de dispositivos móviles están atenidos a las mismas limitantes y es importante que los consumidores puedan analizar los beneficios que cada fabricante ofrece.

Las ventajas de una tecnología como SuperCharge es el resultado de un conjunto de factores como como el tener un procesador de la casa y el no escatimar en términos de hardware, como baterías de alta capacidad y conexiones con los estándares más altos, como el USB-C, todos disponibles en los equipos que están en este momento al alcance del consumidor final, teniendo en la puerta la llegada de la siguiente generación de procesadores de Huawei, el Kirin 970, que traerá incluso mayores optimizaciones de duración de batería y tiempos de carga, y estará disponible a finales de 2017.


 

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BlackBerry KEYone llega a Republica Dominicana 162

BlackBerry KEYone llega a Republica Dominicana

TCL Communication, fabricante de smartphones líder a nivel mundial, dio a conocer el nuevo BlackBerry KEYone, que combina lo mejor del software y la seguridad de BlackBerry Limited con los dispositivos confiables y de alta calidad de TCL Communication. Con un increíble diseño que lo hace diferente, este nuevo celular inteligente logra reimaginar la manera de comunicarnos, ofreciéndonos productividad inigualable y una experiencia de smartphone 100% Android más segura.


“BlackBerry ha construido su marca, basándose en sólidas funcionalidades de seguridad y alta productividad. El usuario actual tiene la oportunidad de experimentar todos estos atributos, incluyendo una cámara de alta definición, pantalla de gran claridad y un distintivo diseño con su teclado físico inteligente. TCL Communication, incorpora toda su  experiencia en manufactura de dispositivos altamente confiables y de excelente calidad, manteniendo intacto el ADN de BlackBerry” expresó Luis Kovalsky, Director de BlackBerry para América Latina.


Equipado con un procesador Qualcomm® Snapdragon™ 625 con GPU Adreno 506, el nuevo dispositivo tiene una batería eficiente y de larga duración, con las altas velocidades LTE, que permiten compartir archivos con increíble rapidez. Además, la tecnología Quick Charge™ 3.0 de Qualcomm también hace posible que la batería de 3505 mAh – la más potente que se haya visto en un dispositivo BlackBerry – reciba un 50 por ciento de su capacidad en solo 36 minutos, quedando cargado mucho más rápido.  Los usuarios también tendrán fácil acceso a su información, gracias a la aplicación preinstalada BlackBerry Hub, que consolida todos los mensajes en un solo lugar, incluyendo correo electrónico, textos y mensajes de cualquier cuenta de redes sociales, para administrar múltiples cuentas fácilmente sin tener que cambiar de aplicación.

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